Batallas
Gaudo y la absurda noche de Matapán
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A comienzos de Enero de 1941 la situación en Libia era cada vez mas grave para los italianos, el 22 de Enero se rinde Tobruk y el 6 de Febrero el general Wavell conquista Bengasi. No obstante las perspectivas favorables los ingleses interrumpen la ofensiva en Libia y se concentran en apoyar a Grecia, amenazada de invasión a través de Bulgaria.
Con la operación "Lustre" los ingleses inician el transporte de las tropas desde Libia hacia Grecia, justo en el momento en que las tropas alemanas llegaban a reforzar las italianas. Solo hasta el 8 de Marzo; fecha en que se dio a conocer oficialmente que el comandante del África Korps era, nada más y nada menos, que el general Erwin Rommel, los ingleses no se dieron cuenta del gran peligro que corrían en África. En efecto, Rommel atacó inmediatamente y arrasó las fuerzas de Wavell llevando la línea del frente a tan solo 500 km de Trípoli.
Obviamente la ayuda alemana a Italia tenía su precio; preocupados por la rapidez con que se efectuaba la operación Lustre, los alemanes insistieron cada día con mayor fuerza para que la escuadra naval italiana asumiera una táctica ofensiva, interrumpiendo el paso de convoyes desde África hacia Grecia. Pero la flota italiana permanecía casi inactiva debido a la falta de combustible.
Después del comunicado alemán del 19 Marzo en el que erróneamente se indicaba que la Mediterranean Fleet contaba tan solo con un acorazado, el Valiant (la verdad es que el Warspite y el Barham eran completamente operativos), que los ingleses no preveían en un futuro inmediato el paso de grandes unidades desde el Atlántico (donde permanecían ocupadas en cazar al crucero pesado Admiral Hipper y al acorazado de bolsillo Admiral Scheer) y además era poco probable una intervención de la Fuerza H (con base en Gibraltar) en el Mediterráneo Oriental, los alemanes "recomendaban" una acción de la flota para frenar la operación Lustre.
El comunicado que sonaba como un ultimátum tuvo un efecto psicológico elevado en Supermarina, que para mostrar que la Marina no evitaba el combate organizó una acción demostrativa en el Mediterráneo Oriental. La organización de esta operación se hizo con tanta prisa que se descuidaron muchos preliminares, en particular la exploración aérea que contribuyó al desastre de Matapán.
"Orden de operación de Supermarina a las fuerzas navales para la misión de Gaudo y Matapán: Supermarina 51106.
Vittorio Veneto y la I - III - VIII División naval con destructores de escolta, efectuarán el día 'X' por definir (el día X era el 27 de Marzo de 1941) ataque al trafico marítimo enemigo en la zona al sur de Gaudo y en la zona Occidental del Egeo. Grupo Vittorio Veneto incluida la III División naval, calcule sus movimientos en modo de dejar el estrecho de Messina a las 06:30 del día 'X-1' y encontrarse a las 20:00 del mismo día en lat. 34°56’ y long. 19°16’ (180 millas por 350° de Bengasi) y a las 07:00 del día 'X' en punto a 20 millas de Gaudo. Desde este punto dirigirse para encontrarse a las 13:30 del día 'X' a 100 millas a poniente de Cabo Krio y luego regresar a la base.
Grupo Zara, compuesto por la I y VIII División naval, deje la base en las primeras horas del día 'X-1' y calcule sus propios movimientos en modo de encontrarse a las 20:00 del día 'X-1' aproximadamente a 52 millas por 17° del punto asignado al Vittorio Veneto, dirijase luego para pasar a las 04:00 del día 'X' entre Cerigotto y Cabo Spada. Prosiga por Levante hasta el meridiano Cabo Tripite y luego hacia el Escollo Karavi (aproximadamente 30 millas al sur de Stampalia) donde se tendrá que llegar a las 08:00 del día 'X'. Desde este punto dirijase para pasar de nuevo entre Cabo Spada y Cerigotto y luego al punto 90 millas a poniente de Cerigotto donde llegará a las 13:30 día 'X' y luego regresará a la base.
En caso de avistamiento de unidades enemigas atacar solo si están en condiciones favorables en relación de fuerzas.
Con órdenes a parte se dispone la exploración y escolta aérea con aviones nacionales y alemanes.
Comandante superior en el mar, Almirante Angelo Iachino".

A las 21:00 del 26 de Marzo de 1941, el Vittorio Veneto escoltado por la X escuadrilla de destructores 'Maestrale' (que será relevada en la mañana siguiente por la XIII Escuadrilla 'Granatiere', Granatiere, Fuciliere, Bersagliere y Alpino) zarpó silenciosamente del puerto de Nápoles dirigiéndose al sur para encontrarse con los cruceros que lo esperaban mas allá del estrecho de Messina. Debido a las sospechas de que los ingleses tenían espías en el interior de Supermarina (sospechas que nacían del hecho de que, en más de una ocasión, la flota de Cunningham se comportaba como si estuviese informada anticipadamente de los movimientos de los convoyes y de la flota italiana. En 1975 fue revelada la fuente de información, los ingleses gracias a 'Ultra' interceptaban todas las comunicaciones de los mandos alemanes.) Iachino trato de ocultar la salida del Vittorio Veneto haciéndolo ir primero a Nápoles desde la Spezia y él personalmente viajó en tren a Nápoles. Aunque no estaba muy convencido de poder zarpar en secreto, Iachino se hizo a la mar.

A las 21:00 y a las 23:00 del mismo día salieron de Brindisi la VIII División de cruceros (Comandante Almirante Antonio Legnani; Duca Degli Abruzzi, Giuseppe Garibaldi) con los destructores de la XVI Escuadrilla (Nicoloso Da Recco, Emanuele Pessagno) y desde Taranto la I División de cruceros (Comandante Almirante Carlo Cattaneo; Zara, Pola, Fiume) con la IX Escuadrilla de destructores 'Alfieri' (Alfieri, Gioberti, Carducci, Oriani). La mañana del 27 a las 05:30 zarpó de Messina la III División de cruceros (Comandante Almirante Luigi Sansonetti; Trieste, Trento, Bolzano) escoltada por la XII Escuadrilla 'Corazziere' (Corazziere, Carabiniere, Ascari).
El grupo 'Vittorio Veneto' se unió con la III División a las 06:00. La VIII y la I Divisiones se unieron a las 11:00 a 55 millas de Cabo Passero. Una vez completadas las formaciones, la disposición mostraba la III División en vanguardia a 7 millas a proa del grupo 'Vittoro Veneto', éste a su vez seguido por la I y la VIII Divisiones a una distancia de 16 millas, todas con ruta 134° y velocidad de 20 nudos.
La navegación en el Mediterráneo continuó segura, el mar estaba en calma, había buen tiempo y la noche era oscura. Para la formación italiana prácticamente no existían peligros pues los ingleses no habían perfeccionado todavía la exploración aérea nocturna y si encontraban submarinos enemigos, gracias a la alta velocidad y a la oscuridad, sería difícil ser torpedeados.
A bordo de las naves la moral era alta, la flota por primera vez desde el inicio de la guerra zarpaba para una misión ofensiva y los marineros estaban contentos de dejar el puerto después de tantas semanas de inactividad. Si la colaboración aérea hubiera sido eficiente, como todos suponían, el éxito de la misión era casi seguro. Según lo acordado, la mañana del 27 Marzo la escuadra debería recibir el apoyo de 27 aviones del CAT, el Cuerpo Aéreo alemán. Los aviones italianos deberían además explorar el Mediterráneo Oriental y pasar por Alejandría, para asegurarse de que la flota inglesa estuviese todavía en el puerto.
Esa misma noche del 26 al 27 de Marzo, los medios de asalto italianos efectuaron una audaz acción en la bahía de Suda, en Creta. Seis hombres a bordo de seis 'Barchini esplosivi' entraron en la bahía y superando 3 barreras lograron hundir al crucero pesado York, al petrolero Pericles y a un mercante. El Barchino Explosivo era una lancha a motor con fondo plano dotada de una gran carga explosiva, la silla del piloto era eyectable en modo de lanzarse antes de la explosión.

Esta acción también podía considerarse de buen auspicio para la flota italiana. Desgraciadamente ya desde el inicio del día 27 las cosas cambiaron a peor. Los 27 aviones alemanes prometidos no aparecieron, la falta de esa protección con la cual Iachino contaba entorpecía los planes establecidos. Las cosas empeoraron cuando el comandante de la División Trieste señaló a las 12:25 la presencia de un Sunderland. Ahora Iachino estaba seguro de que la flota de Alejandría había sido alertada y toda posibilidad de tomar al enemigo por sorpresa había desaparecido.
Más tarde, las pocas dudas sobre el descubrimiento de la flota italiana fueron desveladas cuando los especialistas del servicio criptográfico (que Iachino había inteligentemente instituido a bordo del Vittorio Veneto para evitar errores y tardanzas, a la espera de que Supermarina enviara el mensaje descifrado) le presentaron a Iachino el mensaje que el Sunderland había mandado a Alejandría: "Máxima urgencia. Avistados 3 cruceros y un destructor 5 millas por 270°. Mi posición xxx millas por 100° al largo del Capo Passero".

Evidentemente el Sunderland había avistado unicamente los cruceros de la División Trieste y esto reducía a más de la mitad el valor de su descubrimiento. A las 12:35 fue interceptado otro mensaje: "Máxima urgencia: después de mi señal de las 12:20, ruta del enemigo 120°, velocidad 15 nudos". En realidad la División Trieste seguía ruta 134° y velocidad 20 nudos. La indicación equivocada daba la impresión de que la flota dirigiese su rumbo hacia Creta, mientras en aquel momento Iachino se dirigía más al sur, pero solo con la intención de engañar a los exploradores enemigos pues su verdadero objetivo era el islote de Gaudo, a pocas millas de la costa oriental de Creta. El error del piloto del Sunderland prácticamente anulaba la estratagema de Iachino.
La prueba de que Iachino acertó al llevar a bordo del Vittorio Veneto sus descifradores la obtuvo cuando a las 18:00, o sea cinco horas y media después de la intercepción del mensaje del Sunderland, Supermarina envió a la escuadra el siguiente mensaje: "Avión ingles ha señalado a las 13:00 avistamiento de nuestra formación compuesta por tres cruceros y nueve destructores. A causa de las condiciones atmosféricas la exploración aérea sobre Alejandría no se efectuará". Así en pocas líneas el comandante italiano recibió dos malas noticias, la primera que si no hubiese actuado por sus propios medios habría tenido que esperar casi seis horas para saber que el enemigo lo había descubierto y la segunda, mas grave aun, fue la decisión de no patrullar el puerto de Alejandría, dejando a Iachino en la incertidumbre respecto a las intenciones de la Mediterranean Fleet.
Hacia las 19:00 del 27 Marzo, la Fuerza A del almirante Cunninghnam compuesta por los acorazados Warspite, Valiant y Barham, (el portaviones Formidable se uniría mas adelante) mas la escolta de 9 destructores, estaba lista para dejar la bahía de Alejandría. También la Fuerza B del almirante Pridham-Wippell, compuesta por los cruceros ligeros Orion, Ajax, Perth y Gloucester y por cuatro destructores, estaba lista para zarpar desde el Pireo.

Cunningham había dispuesto que las dos formaciones se encontraran al amanecer del día 28 al sudeste de Gaudo. O sea más o menos a la misma hora en que, según las órdenes de Supermarina, la escuadra naval italiana se tendría que encontrar en esa zona. Una muy singular coincidencia.
Como reveló en 1975 un ex oficial del servicio secreto británico, gracias a la intercepción de los mensajes que los comandantes alemanes trasmitían con la máquina Enigma, Cunninghnam conocía con antelación los planes de la flota naval ya que el apoyo aéreo que Supermarina había pedido al CAT había sido trasmitido al comandante Rommel en África y descifrado por los ingleses. Cunningham, con tal de defender el secreto de Ultra (nombre convencional del grupo de descifradores) envió un Sunderland con el objetivo de hacerse descubrir por los italianos y en su informe oficial declaró que ordenó la salida de la flota después de que el Sunderland hubiese avistado la flota italiana. Cunningham, después de haber jugado a golf todo el día para despistar el servicio secreto del eje, regresó escondido a bordo del Warspite a las 18:40 y a las 19:00 en la oscuridad la Fuerza A se hizo a la mar.
El objetivo de Cunningham se resumía así:
1- Suspensión momentánea
del tráfico mercante.
2- Atraer a la escuadra italiana lo mas lejos posible de su base.
3- Organizar ataques aéreos con el objetivo de disminuirle su velocidad.
4- Imponer en este punto
la batalla naval y destruir la escuadra italiana.

A las 04:00 del 28 Marzo la Fuerza A de Alejandría y la Fuerza B del Pireo se encontraban a 200 millas del punto de reunión. Ya desde esa hora los exploradores británicos habían iniciado la búsqueda y hacia las 07:00 comenzaron a llegar algunos confusos mensajes de avistamiento.
Un avión señaló la presencia de 4 cruceros y 4 destructores, otro de 4 cruceros y 7 destructores y el tercero de 3 acorazados y 4 destructores. Con el avistamiento por parte de la Fuerza B de un RO43 (avión de exploración llevado a bordo de los buques italianos) Cunningham dedujo que la flota estaba cerca. Por algún tiempo los ingleses no estuvieron seguros ni de la posición ni de la composición de la escuadra enemiga, hasta que de improviso la Fuerza B de Pridham-Wippell se encontró bajo el fuego de los italianos. El RO43 había visto la Fuerza B y había comunicado su posición al almirante Sansonetti comandante de la División Trieste. En ese momento la situación en el mar era la siguiente:
1- Los italianos
ignoraban la presencia de la Fuerza A con los acorazados.
2- Los ingleses ignoraban
la presencia del Vittorio Veneto con los cruceros.
Por una coincidencia, no sospechosa esta vez, los dos comandantes de los cruceros (Sansonetti y Pridham-Wippell) habían recibido mas o menos la misma orden de sus comandantes, o sea, simular una retirada y llevar el enemigo hacia los gruesos calibres de los acorazados. El más astuto resulto Pridham-Wippell y Sansonetti se lanzó en su persecución no sospechando de esta actitud defensiva cuando los ingleses siempre se habían demostrado muy combativos. La táctica inglesa no engañó a Iachino y ordenó a Sansonetti suspender la persecución y dirigirse a poniente. Eran las 08:55, pocos minutos después cuando Sansonetti invirtió la ruta, los ingleses lo hicieron igualmente y se convirtieron en perseguidores. Ahora estaba claro que la táctica inglesa escondía una amenaza desconocida.

A las 10:58 viendo que la persecución de los ingleses continuaba, Iachino decidió rodearlos y cogerlos entre dos fuegos. La maniobra tuvo éxito y los ingleses se encontraron a tiro del acorazado italiano. La situación para Prindham-Wippell era critica pues el tiro del Vittorio Veneto era rápido y bien dirigido, si se hubiera sumado el tiro de los cruceros de la División Trieste que estaban llegando a toda velocidad la suerte de las unidades ingleses podía ser nefasta. Mientras tanto Cunningham no se había quedado inerte. Viendo el peligro que corría la Fuerza B, ordenó un ataque aéreo desde el Formidable. Seis aviones Albacore llegaron a la zona de la batalla en pocos minutos causando, como casi siempre sucedía, confusión. Pridhman-Wippell los confundió con aviones italianos y ordenó el fuego antiaéreo y Iachino pensó que finalmente llegaban los CR42 con base en Rodi.
Pero a las 11:15 los serviolas del Vittorio Veneto señalaron a Iachino que los aviones apuntaban amenazadoramente hacia las naves italianas. Como Cunningham había intuido, el ataque aéreo obligó a Iachino a cesar el ataque a las Fuerza B e iniciar la defensa aérea. Los aviones fueron obligados a lanzar los torpedos desde una distancia excesiva y el Vittorio Veneto, virando a estribor, logró evitarlos. Estas maniobras evasivas permitieron a la Fuerza B alejarse de la distancia de tiro. Iachino totalmente convencido que la prometida escolta aérea no llegaría nunca, ordenó a la flota regresar a sus bases. Era demasiado peligroso continuar navegando en un mar tan cercano a los aeropuertos enemigos de Grecia y Creta sin contar con un 'techo' de protección.
En el camino de regreso la flota sufrió algunos ataques aéreos, pero Iachino estaba tranquilo ya que por defectos de información todavía ignoraba la presencia de los acorazados y del portaviones ingles, pues pensaba que los aviones enemigos provenían de las bases de Creta o Grecia. En cambio, aunque desde una gran distancia, Cunningham continuaba la persecución de su enemigo, en teoría tenía pocas posibilidades de alcanzarlo debido a la mayor velocidad de las naves italianas. De todos modos estaba decidido a aprovechar la más mínima posibilidad.
Solo a las 14:25 Iachino recibe una primera señal de la presencia de los acorazados cuando interceptó un mensaje de la base de Rodi dirigido a Supermarina: "Hora 12:16 avión de exploración estratégico en el Egeo ha avistado un acorazado, un portaviones, 6 cruceros y 5 destructores a levante del Vittorio Veneto". Iachino fue un poco escéptico sobre este aviso pues no creía posible que sus exploradores no hubieran descubierto otra escuadra naval tan cercana a la formación italiana. Como ya había sucedido durante el día, pensó que los exploradores habían confundido las naves amigas con las enemigas, así que decidió esperar a que la noticia le fuera confirmada por Supermarina. Pero también en Roma el mensaje de Rodi no fue creído y decidieron no comunicarselo a Iachino para no crear más confusión. La verdad es que en el puente del Vittorio Veneto ya había mucha confusión. Esta señal, aun en su imprecisión, era verdadera y a lanzarla no fue un avión de exploración sino dos aviones torpederos de Rodi que además atacaron sin suerte al Formidable. Si Iachino y sobretodo Supermarina que tenía los medios para controlar y asegurar el mensaje, lo hubieran hecho, puede ser que las cosas no terminasen como lo hicieron.

Así, mientras Iachino llevaba las naves a sus bases sin saber que los acorazados ingleses lo seguían, Cunningham tenia un cuadro completo de la situación. Su único error era el de pensar que además del Vittorio Veneto hubiera también dos acorazados de la clase 'Giulio Cesare'. De todos modos no tenía posibilidades de alcanzar un enemigo con buques mas veloces, la única esperanza eran los aviones torpederos: si uno de ellos tocaba una nave y la obligaba a disminuir la velocidad podría caerle encima con toda su artillería. En base a este concepto Cunnigham desencadenó contra la escuadra italiana una intensa ofensiva aérea. El ataque fatal para el Vittorio Veneto se verificó a las 15:19. Una escuadrilla de 5 torpederos, 3 Albacore, 2 Swordfish y algunos cazas comandados por el capitán de corbeta Dalyell-Stead atacó valerosamente la nave italiana. Mientras los cazas confundían a la defensa antiaérea, Dalyell-Stead con 3 torpederos se colocó en abanico a proa del acorazado. El capitán lanzó su torpedo a casi 1.000 mt. segundos antes de ser derribado, los otros aviones lanzaron algunos segundos después. A bordo del buque insignia se observó con ansia la estela de los torpedos que se acercaban. Dos apuntaban evidentemente fuera pero otro, el lanzado por Dalyell-Stead, enfilaba directamente la nave.
Desde el puente se hizo todo lo posible por evitarlo y la gran nave obedeció dócilmente a los mandos, pero todo fue inútil: el torpedo tocó rozando la popa y explotó a la altura de la hélice izquierda. Casi 4 toneladas de agua entraron en el casco, el timón se bloqueó y la nave se detuvo. Por 6 dramáticos minutos la nave estuvo inmóvil, luego lentamente empezó a moverse de nuevo, gobernada con el timón de mano. A las 16:42 recuperó su ruta pero con velocidad máxima de solo 15 nudos. El coloso estaba gravemente herido y lo peor era que se encontraba a más de 420 millas de la base.
Mientras tanto la Mediteranean Fleet se había acercado a 55 millas.
En esta grave situación Iachino supo actuar con frialdad para proteger el acorazado, su salvación era ahora el único objetivo de la misión, ordenó a la escuadra disponerse en orden de defensa del buque insignia. Solo los cruceros de la VIII División (Garibaldi y Duca degli Abruzzi) fueron dejados libres para regresar a la base por su cuenta. La escuadra asumió una excelente formación de defensa en 5 columnas a menos de 1 milla entre ellas. El Vittorio Veneto en el centro con 2 destructores a proa y a popa. A su lado izquierdo estaban alineados los cruceros de la III División (Trento, Trieste y Bolzano), en el lado derecho los cruceros de la I División (Zara, Fiume y Pola). Al exterior los destructores, 3 a la izquierda y 4 a la derecha.
Cunningham ordenó a su observador personal, el capitán de corbeta Bolt, investigar los resultados del ataque. A las 18:20 Bolt señaló que el Vittorio Veneto seguramente había sufrido daños y navegaba a 12 nudos (realmente en ese momento la escuadra desarrollaba 19 nudos y los ingleses 20 nudos). Si no ocurría un hecho nuevo dáda la equilibrada proporción de velocidad y por la noche que se acercaba, no existía posibilidad alguna de que las dos formaciones se encontraran. Iachino todavía permanecía sin noticias de la situación real. No tenía motivos para considerarse perseguido. Personalmente comenzaba a sospechar de la presencia de una escuadra enemiga, pero no poseía los instrumentos para concretar esta sospecha a causa del insuficiente apoyo de la exploración aérea. Estaba muy lejos de imaginar que el enemigo se mantenía a su espalda a menos de 50 millas.
El sol se puso a las 18 :55 el 28 Marzo de 1941. A bordo de las naves italianas los marineros saludaron con alegría el anochecer ya que la oscuridad protegería a la escuadra de ataques aéreos. Cunningham estaba de otro humor, se daba cuenta que si no aprovechaba los pocos minutos de luz que le quedaban a la mañana siguiente la escuadra enemiga se encontraría segura bajo la protección de los bombarderos. Pero ¿ que hacer ?, mandar a los cruceros al ataque hubiera sido un suicidio, con su formación compacta a 5 columnas las unidades italianas podrían ser letales contra los atacantes. Decidió entonces lanzar otro ataque aéreo y esperar a ver que sucedía. A las 19:30 cuando la oscuridad estaba llegando, los aviones cayeron sobre la formación italiana. Por 15 minutos las naves maniobraron en formación estrecha dando pruebas de una excelente habilidad marinera, mientras la artillería antiaérea efectuaba un fuego intenso y preciso. Después llegó el silencio. Desde las 19:45 a las 20:10 la escuadra prosiguió su ruta sin interrupciones. Ninguna unidad había reportado daños y, en consecuencia, podía considerarse el resultado del ataque negativo.

Por el contrario existía una victima: un torpedo había tocado al Pola y éste permanecía inmóvil sin energía eléctrica, ni tan siquiera podía mover las torres. A las 20:11 el Vittorio Veneto intercepta el mensaje enviado por el almirante Cattaneo, comandante de la I División, que a bordo del Zara invitaba al Pola a decirle cuáles eran sus condiciones. Pocos minutos después el Pola respondía que un torpedo lo había tocado y que no se podía mover. La tragedia empezaba a madurar.
Considerando la situación real del momento, hubiera sido oportuno para la flota italiana abandonar al Pola a su destino y continuar hacia la base. Pero la situación real era desconocida para Iachino y por los siguientes motivos decidió socorrerlo:
1- Se ignoraba
que la escuadra enemiga estuviera cerca.
2- Se ignoraba, por defectos
de información, que los ingleses estuviesen tan formidablemente bien entrenados
en el combate nocturno.
3- Se ignoraba que las naves enemigas tuvieran radar.
Después de las noticias recibidas desde el Pola, el almirante Cattaneo pidió permiso a Iachino para ayudarlo. Este respondió afirmativamente y ordenó la inversión de la ruta a los cruceros Zara y Fiume y a los destructores Alfieri, Gioberti, Carducci e Oriani. En tanto la vanguardia inglesa se había acercado más. A las 20:15 el crucero Orion descubre con el radar al Pola y después de señalar su posición a Cuningham continuó la persecución de la flota. Escapando de este modo a los cruceros y a los destructores el Pola se mantuvo inmóvil en la oscuridad a causa de la falta de energía eléctrica, sin darse cuenta del intenso movimiento de naves en las cercanías. En un cierto momento el comandante del Pola, capitán de navío Manlio De Pisa, viendo algunas siluetas oscuras y creyendo que eran las naves italianas, lanzo una bengala roja para indicar su posición.

En este va y viene de naves amigas y enemigas, los cruceros mandados a socorrer el Pola proseguían tranquilos sin siquiera tener las armas de a bordo en posición de disparo. Los cañones tenían las bocas bloqueadas con los tapones metálicos de protección, como disponía el anticuado reglamento para la navegación nocturna. Se estaba navegando hacia una trampa mortal sin que nadie se diera cuenta.
Más tarde llegaron a la zona los acorazados ingleses, Cunningham ya tenía encuadrado en el radar al Pola, pero creía que se trataba del Vittorio Veneto.
A las 22:20 el Valiant detectó también al Pola a casi 6 millas a su izquierda. Cunningham ordenó a los acorazados apuntar los cañones de 381mm, un total de 24, contra el Pola. Pocos instantes antes de dar la orden de disparar sucede un nuevo hecho : el comodoro Edelten, que desde el puente del Warspite exploraba con los binoculares hacia estribor, descubrió la silueta de dos grandes buques que navegaban en sentido contrario. Convencido que se trataba de unidades inglesas fuera de ruta llamó a Cunnigham que miraba hacia el otro lado y le indicó las dos siluetas. El capitán de fragata Power los identificó como cruceros de la clase Zara. No obstante la sorpresa el comandante británico ordenó rápidamente el ataque sobre estas unidades. Las torres de los 3 acorazados que apuntaban hacia el Pola convergieron hacia el otro lado, luego, en el mismo instante en que decenas de reflectores iluminaron el objetivo, una avalancha de fuego se desencadenó contra los dos cruceros italianos. No fue difícil alcanzar los objetivos a distancia de menos de 3.500 mts. Sobre el Zara cayeron 4 salvas de 381 mm del Warspite, 5 salvas del Valiant y 5 salvas del Barham. El Fiume fue centrado por 2 salvas del Warspite y 1 del Valiant. El efecto de este tiro a quemarropa, con proyectiles que pesaban cada uno casi una tonelada, fue devastador.
Inmediatamente después fueron descubiertos también los 4 destructores que seguían a los cruceros y de ellos solo el Alfiere tuvo tiempo para responder al fuego antes de ser hundido junto con su comandante, el capitán de navío Toscano, que renunció a abandonar la nave. También el Carducci sufrió la misma suerte mientras que el Oriani y el Gioberti lograron escapar pasando en la oscuridad por en medio de las naves enemigas, arriesgando a veces la colisión contra ellas. Pasadas algunas horas, mientras las naves agonizaban entre las llamas, los destructores británicos aceleraron su hundimiento lanzándoles torpedos. El Zara se hundió el último, después de que el destructor Jervis le lanzo 4 torpedos y la tripulación había intentado el autohundimiento, eran las 2 :40 del 29 Marzo. El Pola, mientras tanto, permanecía inmóvil en medio al mar no muy lejos del lugar del encuentro. La situación a bordo era confusa y desesperada. Inmediatamente después del impacto del torpedo, muchos hombres se habían lanzado al agua pensando que la nave se hundiría. Luego subirían a bordo de nuevo, sea porque la nave flotaba todavía, sea por que el agua estaba muy fría (varios marineros murieron por congelación). El siniestro resplandor del los cañonazos disparados por los acorazados británicos había creado a bordo un dramático estado de animo. Eliminadas las unidades italianas, Cunnigham se acordó del Pola y mandó el Jervis a finiquitarlo. La nave británica lo identificó como tal (Cunningham pensaba todavía que se trataba del Vittorio Veneto). El comandante Mack se dio cuenta que el crucero no podía defenderse y entonces ordenó el abordaje. El Jervis se colocó al lado del Pola y los marineros británicos subieron a bordo.
La escena que se presentó ante sus ojos fue desconcertante: en la cubierta rodaban decenas de botellas vacías, aquí y allá montones de ropa y marineros desnudos y ebrios deambulaban por la nave. La embriaguez general era debida a que después del baño en el mar, para calentarse, los marineros habían utilizado el vino conservado en la despensa.
A las 03:35 todos los tripulantes del Pola fueron transferidos al Jervis. En esta ocasión un oficial del Pola hizo un descubrimiento desconcertante que después daría inicio a muchas polémicas. El oficial vio colgado en una pared del Jervis una orden del día con fecha del 26 Marzo en la cual se anunciaba el ataque a la escuadra italiana. ¿ Como podían los ingleses haber prevenido con tanto anticipo el encuentro de Matapán ?. Por este interrogante se articulará después la tesis de la traición y del espionaje en favor del enemigo por parte de algún personaje de Supermarina. Hoy sabemos que los ingleses conocían los movimientos de la flota gracias a la intercepción de los comunicados enviados a través de Enigma entre las bases en el Mediterráneo.
A las 03 :40, después de haber terminado el trasbordo, el Jervis se alejó del Pola y le lanzó un torpedo. El crucero explotó y se hundió.

La rapidísima acción de Matapán estaba terminada. Hasta las 8 de la mañana, la Mediterranean Fleet permaneció en las aguas del encuentro y procedió a salvar a los náufragos, 55 oficiales y 850 marineros. A esa hora aparecieron en el cielo algunos aviones alemanes y los ingleses interrumpieron la operación de socorro. La nave hospital Gradisca llegó a la zona el 31 Marzo, terminó la búsqueda el 2 de abril recuperando otros 13 oficiales y 147 marineros. La perdida en vidas humanas para los italianos fue de 2.303, muchos de ellos murieron por congelación.


Marzo 2006.
Bruno Brunetti (Bruno U-61) - Oficina de Documentación y Servicios Históricos de la 24 Flotilla Geweih.