OTTO WEDDIGEN 1

Espacio dedicado a aquellos comandantes que gusten de escribir y leer relatos sobre submarinos y aventuras marineras.

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OTTO WEDDIGEN 1

Notapor oarso el 13 Sep 2003 17:24

OTTO WEDDIGEN

Las hazañas de Otto Weddigen, sirven para ilustrar el daño que los pequeños submarinos causaron a la Flota Británica a comienzos de la 1ª guerra mundial.
El Capitán Weddigen era de peso regular, huesudo, rubio y calmoso. Ya antes de la guerra, estaba considerado como un excelente capitán submarinista y un buen marino. Inteligente y bonachón, poseia aquel aire reservado de autoridad que caracteriza al verdadero jefe. Ni por un solo momento llegó a pensar jamás la tripulación a sus órdenes que él no dominase la situación.
Despues de una traveía tormentosa rumbo al mar del Norte, más allá de Holanda, Weddigen y Spiess, su primer oficial, contemplaban la salida del sol en un cielo extremadamente claro y sobre el sesgado movimiento de las aguas. Era el 22 de septiembre de 1914. Los dos hombres escudriñaban el mar en busca de los transportes de tropas que, según los informes, habian zarpado de Inglaterra hacia el Continente para reforzar a las apuradas fuerzas expedicionarias aliadas. Al principio, el objeto cuya punta se dibujó bajo el horizonte pareció la cofa de trinquete de un barco pesquero holandes, pero cuando se aproximó, los alemanes se animaron al descubrir las chimeneas que aparecieron junto al mástil. Entonces empezaron a hacerse visibles algunas nubes de humo que se alargaban desde las bocas de las chimeneas por el aire en calma.
- Sumergir el submarino -ordenó Weddigen.
Se dirigió al cuarto de derrota, concentrandose en mirar por el periscopio. Ahora el navio ya estaba lo bastante cerca para poder determinar su rumbo. El capitán ordenó que el U.9 diese la vuelta a fin de interceptarlo. Varias veces ordenó sumergir el periscopio bajo el agua a fin de que no pudiese ser observado por algún vigía. Después se aventuró a hechar una larga mirada.
- Johann, tenemos suerte - le dijo a Spiess -. ¡ Son tres cruceros Británicos!
Sobre el horizonte habían aparecido los tres acorazados ingleses "Aboukir", "Hogue" y"Cressy", de doce mil toneladas, transportando cada uno cuarenta oficiales y setecientos marineros. El desayuno había sido ya servido a bordo de los tres cruceros y habían empezado a efectuarse las tareas del día. Los segundos contramaestres realizaban una inspección por los dormitorios, para asegurarse de que los camastros habiían sido debidamente sacudidos y enrrollados. Hasta entonces, la Flota Imperial Alemana en el mar del Norte habia abandonado la protección de las baterías de la costa en la que estaban situados sus propios puertos. Pero aquel podia ser el dia. A las 7,30 de la mañana, los tres buques británicos iban a separarse a fin de patrullar una extensa zona. Sus chimeneas eran ya perfectamente visibles.
El U-9, sigilosamente, se acercó más. Su periscopio emergió a la superficie,y , como el ojo de un monstruo marino, sus fulgurantes lentes quedaron dirigidos hacia los tres cruceros. Luego, volvió a desaparecer de la vista.
- ¡ Preparar los torpedos!- gritó Weddigen-. ¡ Listos para bajar el periscopio! ¡Aparejar para sumergirnos rapidamente!
Spiess transmitió las ordenes a la sala de torpedos y al jefe de máquinas. El mismo manejó el elevado del periscopio, así como las palancas de disparo de los lanzatorpedos.
-¡Listos para disparar el número uno!.-exclamó Weddigen, tensa pero calmosamente- ¡ Fuego el uno !
Se oyó un silbido cuanndo el "pez" se deslizó fuera del tubo.
Sin necesidad de nuevas órdenes, la dotación del U-9 se dedicó a efectuar todo el procedimiento prescrito, en el que ya tenian larga práctica. El periscopio fue bajado suavemente hacia su guarida. El submarino se inclinó hacia delante, empezando a ganar profundidad. Un sargento consultaba el relog continuamente, marcando los segundos de cinco en cinco. Debía pasar medio minuto antes de que el torpedo alcanzase al blanco, situado a quinientas yardas. El tiempo casi quedó en suspenso. Luego llegó el instante previsto. Todos pudieron escuchar la detonación del impacto causado por el torpedo al incidir en el casco del "Aboukir", seguido por el estallido de la explosión de proa.
El capitán John E. Drummond, comandante del crucero inglés, se precipitó al puente. Faltaba, muy poco para las 6,30. En su uniforme azul había una serie de manchas ocasionadas por las gotas del té de su desayuno que le habian salpicado la guerrera.
- ¡ Debe tratarse de una mina, capitán ! ¡ Chocó contra la sala del servomotor auxiliar ! - le notificó con excitación el oficial de guardia.
- ¡ Dios mio, nos estamos hundiendo rápidamente ! ¡Debe de haber una gran vía abierta en la popa !- exclamó el Capitán Durmmond.
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Técnico Superior en sistemas de refrigeración de materiales de construcción.
¿El que moja los ladrillos en las obras?
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Re: OTTO WEDDIGEN 1

Notapor oarso el 28 Dic 2011 19:35

1ª parte
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